sábado, 4 de julio de 2009

Un impacto de apellido Orejudo

Un autor, Antonio Orejudo.
Y tres novelas, leídas en este orden: Reconstrucción, Fabulosas narraciones por historias, Ventajas de viajar en tren.

No sabía qué escribir sobre ellas.

Me han gustado.

Reconstrucción me lo leí de un sorbo, en un par de días. Una novela ambientada en un mundo desconocido para mí: el ambiente posterior a la Reforma, la Europa de mediados del XVI. Tiene lo bueno de una novela histórica, y carece de lo malo. Sus personajes son verosímiles, y perfectamente comprensibles para el lector actual. Orejudo tiene un don para meternos en un mundo lejano y complicado y hacerlo sencillo y fácil. En sus personajes vemos la pluralidad religiosa, la fe sincera, el uso de la religión como herramienta política, las intrigas, los pactos de poder, la ambición desmedida. Vemos una sociedad apasionada, que cree en sus líderes y les sigue fielmente, o que se siente decepcionada por ellos pero viven sometidos. Asistimos a un interesante debate filosófico, religioso e incluso médico, pero no a través de aburridas clases magistrales, sino de forma progresiva y amena. Mi única duda es la veracidad de la visión que ofrece. No dudo que el proceso de documentación ha sido muy exhaustivo, pero cuando un narrador hace que un personaje histórico mantenga diálogos o nos plasma sus supuestas opiniones, siempre me entran muchas dudas. Sin embargo, es un libro magnífico, de armazón complicada y gran acabado.

Su capacidad para crear ambientes y reflejarlos con grandes dosis de humor es, a mi entender, una de las más meritorias características de sus obras.

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Hace ya tiempo que miria quiso creer. Percibo cambios en el horizonte y hay que afrontarlos. Seguiré hablando sola, pero en voz un poco más alta, por si alguien quiere replicar.

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