martes, 28 de julio de 2009

Editorial Traspiés, colección Vagamundos

Visité este domingo "La buena vida", actualmente mi librería favorita de Madrid (C/ Vergara, 5). La principal ventaja que tiene es que su reducido espacio les obliga a ser muy selectivos con los títulos que ofrecen. Han apostado por la literatura de calidad, esconden los pocos bestsellers que trabajan y se vuelcan con las editoriales pequeñas. Para mí es un escaparate muy útil para localizar títulos hasta entonces desconocidos. Ahí me descubrieron a Hidalgo Bayal, y allí me acerqué por primera vez a Orejudo, así que les tengo mucho cariño.

Este domingo compro dos volúmenes de la misma colección, Vagamundos, publicados por la editorial Traspiés. No conocía en absoluto la editorial, pero los libros son bonitos, sus portadas juegan en colores fríos (blancos, negros, azules), son ediciones ilustradas en formato pequeño. Me gusta el texto de las contraportadas. La edición es cuidada, bonita. Tienen marcapáginas con ilustraciones de títulos de la colección. 12€ cada uno.

ANÓNIMOS, Miguel Sanfeliú.

Tiene un prólogo interesante donde el autor habla sobre su relación con la literatura y cuatro cuentos breves. Los dibujos, en mi opinión un poco feos, son también del autor. Plantea puntos de partida interesantes pero no los despliega, al leerlos tengo la sensación de que son esbozos sin completar. Echo en falta un mayor desarrollo argumental (lo que plantea son ideas germen, pero no hay progresión) y una revisión de estilo más profunda.

MAPA MUDO, Hilario J. Rodríguez.

Capítulos numerados sobre anécdotas de la vida de algunos escritores agrupadas de forma temática sobre su relación con los espacios: escribir en el porsche o en el salón, en la cama, búsqueda de casa... Es interesante, pero dudo que logre retener algo de lo que cuenta. Se nota su preferencia por autores estadounidenses, ha debido vivir allí una temporada. En un momento dado habla de sí mismo en tercera persona y queda un poco forzado. Las ilustraciones son fotografías del autor: imágenes de libros (muy desiguales: diccionarios, guías de viaje, literatura en varios idiomas... a veces agrupada por temas, otra por orden alfabético. Hay muchos volúmenes de Austral antigua, lo cual no deja de desconcertarme... ¿esos son los libros de los que más se enorgullece? ¿le gustan exactamente igual que los demás?) mezcladas con muñecos y fotos de autores. En estos casos no explica de quién se trata, y sólo reconozco algunas de las caras. A menudo aparecen vasos de café- Las imágenes sirven para imaginarnos a una persona muy aficionada a la lectura, que no sólo le ha dedicado su vida (como podría ser cualquier profesional: filólogo, traductor, editor...) sino que disfruta con ella, mantiene su parte lúdica; y fetichista, porque conserva varias ediciones de la misma obra.



Son dos textos prescindibles. Entro en la web de la editorial, incómoda, construida a base de blogs y enlaces, y no consigo encontrar ningún ideario, ni hacerme idea de por qué existe, desde cuándo (es reciente) ni qué hilo conductor une a sus autores, además de ser todos relativamente jóvenes, en general muy poco conocidos y tener varias antologías de cuentos andaluces. Criticamos la invisibilidad de estas editoriales, decimos que no venden porque no llegan a tener una oportunidad, pero no siempre examinamos lo que contienen. Cuidan su exterior y envuelven con papel muy bonito una camiseta pintada a mano por algún artesano, cara y que desteñirá al primer lavado. No lo entiendo, al menos en este caso. Ambos autores tienen una formación sólida y tienen una faceta crítica, pero eso no les convierte en creadores. Leo lo que escribo y me resulta demasiado duro, probablemente injusto. Así que diré simplemente que yo no recomendaría sus textos, ni los elegiría para venderlos en mis estanterías.

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Hace ya tiempo que miria quiso creer. Percibo cambios en el horizonte y hay que afrontarlos. Seguiré hablando sola, pero en voz un poco más alta, por si alguien quiere replicar.

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