Gianni di Gregorio, 2008.
Gianni vive con su anciana madre en un piso de Roma. Se dedica a cuidar la casa y cocinar para ella, porque no tiene trabajo. Lleva una existencia tranquila, intentando postergar las deudas, disfrutando del vino al que recurre con frecuencia. Un día el administrador del edificio le pone entre la espada y la pared: tiene que cuidar por un día de su madre, es agosto, no encuentra con quien dejarla, no puede negarse, debe demasiado dinero... Y allí le planta no sólo a su madre, sino también a su tía María. Íbamos bien hasta que el médico, amigo de Gianni, le deja también a su madre, y ahí que se encuentra el hombre con sus cuatro ancianas, sus pastillas, sus hábitos de comida, una única tele para todas, y tanto afán de protagonismo. Pero Gianni tiene paciencia y vino suficiente para resistir....
Es sencilla, simpática, sin demasiadas pretensiones. No es tan graciosa como dicen, pero sí nos hace pasar un rato agradable. No está de más recordar que todas esas mujeres han vivido una larga vida, y tienen mucho que contar y que enseñarnos.
Pdta: pobre Gianni, la verdad es que su madre es muy cabal, pero lleva unas pintas...
No hay comentarios:
Publicar un comentario