Nunca había oído hablar de Séraphine Louis, o Séraphine de Senlis, pintora francesa que vivió de 1864 a 1942. He accedido a su mundo a través de la película "Séraphine", de Martin Porvost.
Es una película bonita, lenta, de magníficos paisajes, de actuaciones sobrias, con una protagonista sobrecogedora. Nos presentan su mundo, aparentemente sencillo, solitario, duro. Séraphine se gana la vida como puede: limpiando casas, lavando en el río... con el dinero compra material para poder pasar las noches pintando. Todo igual durante años, hasta que un marchante alemán que se aloja en el pueblo descubre su obra y decide comprar sus cuadros. Una relación con futuro interrumpida por la Primera Guerra Mundial. Pasarán muchos años hasta que vuelvan a encontrarse, pero Séraphine sigue pintando, obras cada vez más grandes, cada vez más influenciada por la religión.
Pero en cierto momento algo cambia (¿o simplemente fructifica?), y pierde el rumbo que nosotros consideramos comprensible. Pierde la magia y pasa el resto de sus días encerrada en un psiquiátrico. Insondable misterio.
No me llegan sus cuadros, como casi nada moderno, aunque me gustan sus colores. Pero me desconcierta su vida, porque con esta película no podemos saber si fue feliz, si le pareció suficiente; cuánto significaba para ella abrazar a los árboles, saberse creadora, reconocida. Qué implicaba para ella la religión, hasta qué punto llenaba su vida. Quizá nadie lo sabe.
Hoy, desde aquí, mi modesto homenaje.
domingo, 17 de mayo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Datos personales
- miria quiso creer
- Hace ya tiempo que miria quiso creer. Percibo cambios en el horizonte y hay que afrontarlos. Seguiré hablando sola, pero en voz un poco más alta, por si alguien quiere replicar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario