miércoles, 20 de mayo de 2009

Genesis

Bernard Beckett, Salamandra, 2009.

Mezcla de "Un mundo feliz" y los diálogos de Platón, "Genesis" nos presenta una sociedad futura bastante aterradora. El libro es el examen al que la joven Anaximandro, alumna de Pericles, tiene que someterse para entrar en la Academia. (los nombres y la estructura dialogada como forma de obtener conocimiento son en realidad los únicos rasgos tomados de la Antigüedad, pues la filosofía de los pensadores aludidos no se plasma en ningún momento). Anaximandro nos cuenta cómo el rico Platón construyó una isla y la forró de sistemas de seguridad, de forma que cuando llegó la gran peste, ellos se mantuvieron aislados: la inmigración no estaba permitida y se aniquilaba a cualquiera que intentase acceder a su perímetro. Platón instauró una sociedad muy controlada, donde los niños eran separados de sus madres en el momento de nacer, se clasificaba genéticamente el grupo social al que pertenecerían (obreros, soldados, filósofos) y si no encajaban en ninguno, eran eliminados. La gente vivía separada por sexos en comunas y era el estado quien se ocupaba de los niños, pues no existía el concepto de familia.
En esa sociedad nace Adán Forne, soldado, que sin premeditación se salta las reglas al no matar a una chica indefensa que intenta acercarse a la isla por el lado de valla que él vigila. Las consecuencias de su acción cambiarán el curso de la historia.
Es una novela interesante, que reflexiona continuamente sobre el comportamiento humano, el bien y el mal, el concepto de progreso, la individualidad... pero, aunque resulta entretenida, deja cierta sensación de superficialidad, de que por muy bien que encajen las piezas no deja de ser un juego de malabares. Eso sí, la sorpresa final me sorprendió bastante, y según llegué a la última página volví a hojear la primera...
Merece la pena, pero advierto a los lectores que la dosis inicial de ciencia ficción puede ser dura para aquellos ajenos al género...

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Hace ya tiempo que miria quiso creer. Percibo cambios en el horizonte y hay que afrontarlos. Seguiré hablando sola, pero en voz un poco más alta, por si alguien quiere replicar.

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