domingo, 5 de abril de 2009

El libro del amor esquivo

Rubén Abella, Destino. Finalista del premio Nadal 2009.

I. Cuando era otro.

Al principio están Félix y Helena, que se conocen desde niños y desde entonces están juntos, hasta que, separados por la distancia provocada por las oposiciones, Helena reconduce su camino y Félix la encuentra con un señor entre los muslos. Cuando es confundido con el cantante de moda, Dónovan de Aluche, decide seguir el juego y entra en una espiral de opositor de día y crápula de noche. Todo esto termina cuando conoce a Luz gracias a su anciana vecina.

Luz se siente muy sola desde que su padre abandonó a la familia y desde que tuvo que irse de casa porque el nuevo amante de su madre la perseguía por los pasillos. Se volvió desconfiada y no conseguía mantener relaciones estable por miedo a la traición. Dedica su vida a las flores y a cuidar ancianos, muy agradecidos ellos. Así conoce a Félix y se enamoran. Podrían haber sido un par de sosos más si una mañana de domingo no hubieran tenido ambos sendas iluminaciones sobre el otro y hubieran decidido retomar la relación, pero esta vez marcada por la pasión y la entrega. Pero cuando su amigo Gabriel les adivina el futuro, y a ambos les advierte de una traición inminente, algo se rompe. Ambos empiezan a buscar nuevas emociones a través del ordenador que les harán reencontrarse de nuevo. Y hasta aquí nos cuentan.

II. La niebla.

Gabriel procede de un pequeño pueblo gallego donde el cacique, don Orestes, domina todo y a todos excepto su familia. Tras perder a la prostituta que compartían y tener una medio novia, Flor, de la que no está enamorado, viaja por el mundo y regresa sólo para enterrar a sus padres. En Madrid vive la noche y acaba de relaciones públicas de un bar. Aprovecha su capacidad de improvisación para ligarse mujeres casadas contándole camelos sobre su futuro. Allí conoce a Félix y Helena y allí se reencuentra con Flor, que se ha casado con don Orestes y que vela la enfermedad de éste en un hospital. Aun sabiendo que le traerá la desgracia, Gabriel la acoge en su casa, y dos días después cae muerto en la calle, "acuchillado" por Orestes.

III. Momentos robados.

Eva vive una vida gris trabajando en la tienda de fotografía hasta que se enamora de un muchacho que sale en las fotos que revela. Su corazón da un vuelco cuando en los próximos carretes aparece acompañado de una mujer. Le sigue, le hace fotos ambiguas con una simple amiga y consigue que su novia le deje al mezclarlas con otras fotos de su cámara. Alfredo la descubre pero le fascina encontrar a alguien tan ambicioso como él y empiezan a salir. A la vez, ella se hace paparazzi. Todo va bien gracias a los trabajos que le consigue su amigo Jesús, hasta que tiene que espiar a un pintor que sabe que tiene una cita secreta y descubre que el invitado es su novio. Lo abandona y se lía con Jesús. Pero, ya casados, ella comprende que no le ama y que no saldrá bien.


En medio, cruces de historias a través de personajes secundarios, lugares comunes, momentos compartidos... Todos los personajes están muy solos hasta que conocen a sus parejas, todos viven momentos felices con ellas y todos las pierden, en parte por no cuidarlas, en parte por caer en trampas tendidas por terceros. En casi ninguna parece haber esperanza, salvo quizá en la primera, aunque tampoco lo sabemos. En todas el azar juega un papel fundamental, hasta tal punto de resultar completamente inverosímil. En todas el lenguaje intenta ser cuidado y no lo acaba de conseguir, con una carencia por el tópico que cansa. Muestra un gusto por la frase rimbombante que recuerda de lejos a la suela de García Márquez. Las historias empiezan casi todas muy mal y ganan algo de interés progresivamente, hasta meternos un par de sorpresas.

Prescindible.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En un autobús suena mejor...

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Hace ya tiempo que miria quiso creer. Percibo cambios en el horizonte y hay que afrontarlos. Seguiré hablando sola, pero en voz un poco más alta, por si alguien quiere replicar.

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