Stephenie Meyer, Suma, 2009. A la venta el 1 de abril.
Argumento: la Tierra ha sido tomada por una especie alienígena que ocupa los cuerpos de los humanos para mantener su inmortalidad. Pequeñas células rebeldes resisten y los extraterrestres tienen "buscadores", cuya misión es eliminarlos para reciclar sus "recipientes". Los invasores son pacíficos y generosos, trabajan siempre por el bien común y su argumento para justificar la invasión es que ellos hacen mejor uso de los cuerpos y del planeta en general, porque la violencia de los humanos, capaces incluso de matarse entre sí, los anula como habitantes.
Así las cosas, el alma "Wanderer" es implantada en el cuerpo de Melanie. Para su sorpresa, Melanie no ha desaparecido en el proceso, sino que su conciencia permanece, habla, impone pensamientos y recuerdos. De esta forma, Wanderer va captando el entorno de Mel, su amor incondicional por su hermano Jamie y su novio Jared. De tanto pensar en ellos, Wanderer se encapricha también de ellos y acuden en su búsqueda.
Localizan la comunidad en la que viven: un grupo de unas 35 personas que resisten escondidas en el desierto en unas cuevas interconectadas donde han desarrollado todo un sistema para alimentación, agua, iluminación, cultivos... Wanderer es recibida con hostilidad y hecha prisionera. El núcleo central del libro es la relación de Wanderer con los distintos miembros, el proceso de conocimiento mutuo y las consecuencias que tiene: comprensión, empatía. unión... Especial atención se dedica a su trato con Jamie, que pronto se adapta a ella, y Jared, que la rechaza completamente y sólo puede ver en ella la asesina de Mel....
Es un libro entretenido, que se lee con facilidad y que engancha bastante. La historia de extraterrestres no es demasiado importante, es sólo un marco para ambientar el extrañamiento de alguien en un lugar hostil, y se utiliza para que Wanda pueda juzgar los pensamientos y comportamientos humanos de forma objetiva. Hay un componente filosófico importante, y Wanda y Mel debaten sobre lo que está bien y mal, sobre lo permitido y lo que no, dónde están los límites. Se le concede mucha importancia al amor, la fidelidad, la confianza, la unión. Y es divertido este triángulo amoroso donde hay tres mentes pero sólo dos cuerpos.
Me ha gustado especialmente la construcción de la comunidad, su reparto de tareas, el proceso de asimilación de Mel. Y me gusta Jeb, secundario de lujo, líder indiscutible, perceptivo e inteligente.
Al texto, sin embargo, le sobra un estado de alteración permanente. La protagonista tiene que hacer esfuerzos continuos por respirar porque siempre pasa algo que le quita el aliento. Continuamente está sintiendo algo extremo. O está exhausta, o hambrienta, o el corazón le late tan deprisa que se le sale del pecho. Quizá es el aspecto en el que es más perceptible que la autora viene de literatura juvenil, y deja al lector agotado y un poco aburrido. Los humanos tienden a la violencia con una rapidez sorprendente y con parpadear se lían a puñetazos, algo desconcertante en un grupo que vive aislado y cuya supervivencia depende de la confianza mutua; pero Meyer lo necesita como argumento para que Wanda pueda criticar nuestros instintos.
La historia de amor resulta algo tópica, especialmente en el momento en que un cuarto jugador entra en escena, pero no ya enamorado del cuerpo de Mel, sino del alma de Wanda.
Sin duda, el bombazo de abril, o eso espero, porque falta nos hace. Ideal para una tarde aburrida de domingo.
martes, 31 de marzo de 2009
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- miria quiso creer
- Hace ya tiempo que miria quiso creer. Percibo cambios en el horizonte y hay que afrontarlos. Seguiré hablando sola, pero en voz un poco más alta, por si alguien quiere replicar.
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