Ángela Becerra, Planeta, 2004.
Fiamma dei Fiori lleva 18 años casada con Martín Amador, y la relación ha perdido la pasión y la intensidad que la caracterizó cuando se enamoraron. Fiamma es psicóloga y está volcada en sus mujeres desquiciadas; Martín, periodista, pasa todo el día en el trabajo. Martín conoce a Estrella en un parque y comienzan una aventura. Estrella es paciente de Fiamma y cada semana le detalla sus encuentros secretos sin que ella perciba que el protagonista es su marido. A su vez, Fiamma conoce por casualidad a David Piedra, un escultor sensible y perceptivo que se queda completamente fascinado por ella...
Y ya tenemos el cóctel servido: una pareja a punto de romperse, dos amante irresistibles. Añádase un punto de vista muy femenino, un lenguaje muy recargado, escenarios pecaminosos y una naturaleza desbordante y ¡tachán! ya tenemos una novela. Y si quieren además que sea exótica, pues un pasaje entero en la India. ¿Que les apetece un regusto cultural? Pues un capítulo en Italia repasando los ángeles pintados en el Renacimiento. ¿Que quieren que Estrella parezca más interesante? Pues la hacemos amiga de un Nobel de la Paz. Lo que haga falta, pero que nadie se quede con ganas de algo, porque todo cabe.
Leí la novela porque me la recomendó alguien cuyo criterio, por lo general, me parece fiable. Ya sabía que sus filtros eran amplios y quizá debí abandonarla, porque se descubre desde el principio. Y aunque me ha costado esfuerzo y tiempo, la he terminado. Ahora me pregunto, ¿para qué? En fin.
Nunca había leído novela "rosa". Esperaba que esto no lo fuera, aunque en fragmentos se acercase al género. En realidad no puedo juzgarlo, porque no conozco mucho más como para saber si encaja en los patrones. Pero ésta no me ha gustado. No puede merecer la pena, no salvo que sólo busques poder cerrar los ojos antes de dormir e imaginarte a un musculoso escultor completamente pringado de arcilla tirándote al suelo y poseyéndote bajo un cielo surcado de estrellas fugaces. Ahora bien, si quieres imaginar algo así, ¿necesitas que te lo cuenten previamente? ¿de verdad no se puede llegar a ello sin ayuda?
No me gusta la novela rosa. Me gustaría comprender por qué la vendo tanto. Me gustaría comprender por qué tantas mujeres, con un nivel cultural suficiente como para escoger la lectura como forma de ocio, eligen libros previsibles de protagonistas perfectos para alimentarse de pasiones arrebatadoras que tienen tanto de repetidas como de increíbles. Por qué prefieren algo que pueden suponer antes que algo que pueda sorprenderlas. Qué les aporta, puesto que no les puede llevar a pensar que nadie vive vidas así, ni que nadie quiere de esa manera. Porque esa es mi sensación, que se caracterizan por tópicas e increíbles, que su argumento es aburrido por previsible, que sus personajes son aburridos por cansinos, que no puedo identificarme con sus obsesiones.
Pero leer este libro no me ha ayudado a entenderlo.
Si es que se envían notas a través de una paloma mensajera de color carmesí...
martes, 28 de abril de 2009
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- miria quiso creer
- Hace ya tiempo que miria quiso creer. Percibo cambios en el horizonte y hay que afrontarlos. Seguiré hablando sola, pero en voz un poco más alta, por si alguien quiere replicar.
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