Enrique Vila-Matas, Anagrama, 2002.
Llevo días retrasando la redacción de esta entrada, porque me cuesta mucho sintetizar esta lectura. Qué decir que, además de cierto, sea suficiente. O aproximado.
Me ha gustado mucho. Me ha parecido un libro complejo, llego al final con la sensación de que debería empezar inmediatamente a releer para que el poso sea certero.
Me ha resultado asfixiante. Tanto que leer, tanto que recordar, imposible para mí retenerlo.
El narrador denomina "mal de Montano" al que sufren los enfermos de literatura. Lo sufre, al principio, Montano, hijo del narrador, y posteriormente, cuando descubrimos que el hijo no existe, el narrador mismo. Y nos transmite sus intentos por liberarse, primero, por asumirla, después, y por alegrarse en último lugar, de estar contagiado de esta enfermedad.
Consta de cinco partes. "El mal de Montano" comienza como una narración ordenada y comprensible, donde nos entregan unos personajes que interactúan entre sí: un narrador en 1ª persona, su hijo, amigos, compañera... Importante es la presencia de Rosa, su mujer y agente litararia, y Tongoy, amigo de confianza, el hombre más feo del mundo. Viajan los tres a las Azores y en las islas de Pico y Faial nos detenemos largo tiempo para comprender cómo le afecta la enfermedad, cómo decide encarnar la historia de la literatura y luchar contra aquellos que quieren destruirla, cómo va esbozando su mapa de enemigos, su mapa del mal de Montano.
En el "Diccionario del tímido amor a la vida" el narrador cambia, decide sincerarse, confiesa los engaños del primer capítulo e inicia un diario marcado por la veracidad. Para ello, se recrea en las lecturas de aquellos diarios de otros escritores que le resultaron memorables y lo vuelca en forma de diccionario: Amiel, Dalí, Gide, Rosario Girondo (madre del narrador -incluye fragmento de su Teoría de Budapest-), Gombrowicz, Kafka (cómo no), Mansfield, Somerset Maugham, Michaux, Pavese, Pessoa, Pitol (otro nombrado repetidas veces), Renard y Teste/Valéry. Le interesa su forma de ver y plasmar la vida, su relación con la literatura, la interactuación para ellos de vida y literatura; muchas veces, la entrada es un detonante para plasmar las reflexiones que considera oportunas.
Pasa a "Teoría de Budapest", texto que reproduce una conferencia dada en esa ciudad, marcado por la sospecha de la traición entre su compañera y mejor amigo, que se acuestan juntos a sus espaldas. La 1ª persona se pasa al presente para transmitir, a través de breves párrafos precedidos de epígrafes, pensamientos en los que se cuelan los celos y la inseguridad. Y comienza el "Diario de un hombre engañado", pues decide marcharse sin avisar y emprender una nueva vida, pensar en Kafka, en el hombre sin atributos de Musil. Pero le descubren y elige regresar. Finalmente, en "La salvación del espíritu", viaja a un festival de literatura en una montaña suiza y reflexiona sobre los que le rodean, escritores a los que no comprende, que no le entienden a él.
En cualquier caso, estas palabras no consiguen transmitir una idea ni siquiera aproximada de lo es el texto, pero serán útiles si me ayudan a recordarlo. Sólo insistir en una idea más: léanlo, merece la pena.
sábado, 4 de octubre de 2008
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- miria quiso creer
- Hace ya tiempo que miria quiso creer. Percibo cambios en el horizonte y hay que afrontarlos. Seguiré hablando sola, pero en voz un poco más alta, por si alguien quiere replicar.
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